Northern Story #9 · Marc Morro, DISEÑADOR INDUSTRIAL

LA CADIRETA & OTRAS COSAS

Fotografía: Leila Méndez
Texto: Ana Navarro

Hace mucho tiempo que seguimos a Marc Morro, diseñador industrial que dio con su camino tras unos años de transición por el mundo de la publicidad. Ahora su lugar está en AOO Altrescoses, un lugar donde encontrar fácilmente cosas difíciles de encontrar. Además de ser el escaparate para sus diseños, en AOO Marc reúne otras piezas muy especiales de otros diseñadores o marcas. Desde un salero a una silla, desde una mantita para el sofá a un taburete. Así de primeras parece que no tengan nada en común. En cambio, la sensación cada vez que voy a AOO es que todos los objetos tienen el mismo espíritu de realidad. Todo encaja.

Tocamos madera


Los diseños de Marc se hacen realidad en piezas sencillas, reales, acogedoras y adorablemente básicas. Objetos hechos desde la verdad y la paciencia. Tocarlos, trabajarlos, hacerlos suyos. Ese es el día a día de Marc. Son tan suyos que vive con ellos. Su bonito estudio en el barrio de Poble Nou en Barcelona, es también su hogar. Marc se levanta y se acuesta con esbozos de diseños colgados de las paredes, con enormes tablones de diferentes maderas apoyados en las paredes, con objetos a medio crear o con otros recién finalizados. Y como dejadas caer por aquí por allá, piezas ya convertidas en clásicas de uno de mis diseñadores industriales favoritos, Miguel Milá: su lámpara Cesta, su lámpara TMC sus sillas Salvador. En el estudio de Marc reina un perfecto caos estético.


Parte del espíritu de Marc lo tengo en mi casa, en mi taburete Manolito. Un simpático taburete pequeño y robusto.

Sí, la Cadireta


Marc mantuvo la incógnita sobre la pieza que finalmente haríamos hasta el día de nuestro encuentro. Cuando llegamos a su estudio, nos desveló por fin el destino de este capítulo de Norte: íbamos a hacer una pareja de sus Cadiretas.


La Cadireta de Marc hace que me acuerde de mi abuela, cuando de pequeña la oía decir que se iba a sentar “a la fresca”. Sentarse en una Cadireta es sentarse con tiempo a contemplar un poco la vida, a pensar, a hablar con calma con un amigo.


Parece muy sencilla de crear, pero Marc nos advierte ya desde el principio que no podemos despistarnos. Su sencillez esconde una precisión matemática. Toda las piezas tienen que encajar. Está hecha de pino de Flandes y tiene un acabado natural, excepto el asiento y el respaldo. Estas dos partes llevan barniz al agua.

A,B,C,D, y E


Así es como se puede resumir la Cadireta.


La parte más laboriosa consiste en cortar cada una de las piezas a la medida exacta. De nuevo, la aparente facilidad puede engañarnos. Si no te concentras corres el riesgo de tener una Cadireta coja.


“Puede parecer muy monótono, te pasas mucho tiempo cortando. Pero luego todo coge sentido”

Dani y Joan se ponen manos a la obra, han escuchado a Marc. Pero cuesta mantener la misma atención del principio cuando ya has cortado muchas piezas iguales. Marc lo nota y les mantiene tensos. “No estoy revisando las medidas. Supongo que lo estáis haciendo bien” o “Lo estáis haciendo aleatoriamente. Si alguno falla no sabremos quién ha sido”. Todos no reímos pero veo cómo los aludidos retoman el trabajo con mayor atención.


Una vez están todas las piezas cortadas hay que lijar un poco los cantos. Solo un poquito para no reducir la longitud de la pieza.

Agujeros


Pasamos a la siguiente etapa. Empezamos marcando los agujeros donde irán los tornillos. Para eso usamos una plantilla.


Hacemos los agujeros con un taladro de columna. Es bastante manual, por lo que exige concentración. Le preguntamos a Marc cómo sabe que ya ha llegado a la profundidad exacta del agujero. Simplemente lo nota. Pero la verdad es que perforar los agujeros nos está costando. Marc nos da un consejo aún mejor que se repetirá más tarde: “Hay que entrar y salir con cariño, sino petas la madera.”


Luego, avellanamos los agujeros. Este detalle es importante porque damos más espacio al tornillo , así la parte más gorda encaja mejor y no hay peligro que agriete la madera. Además, le da un toque más pulido al acabado.

Amor


Como decía Marc al principio, es hora de dar sentido a todo. Montaremos el asiento, luego el respaldo. Y por último, las patas.


Como primer paso, unimos dos partes B y una F. Luego ensamblamos todas las piezas A tanto del asiento como del respaldo. Parece que el respaldo ha quedado un poco torcido en una de las Cadiretas. Sufrimos un poco pensando en que igual acabamos con “La Cadireta reclinada”. Pero cuando uno ya está mal marcado puedes rectificar con el otro.

Ahora, montamos respaldo y asiento. Marc nota enseguida cuando un tornillo se ha puesto sin mucho cariño, es decir que no ha entrado recto. Insiste: “aquí has puesto cariño” o “¡uy, aquí no hay mucho!”. El ruido del tornillo al entrar delata a Joan o a Dani. Es un ruido como pasado de vuelta, irritado y enfadado.


Antes de poner las patas, las lijamos. Hay que pasar bien la lija, quitar los pelos, centrarse en cada zona. Vaya, parece que se nos ha quedado un poco cojita una de las Cadiretas. Pero Marc nos deja tranquilos y nos dice que a veces la culpa no es de uno. La madera al ser natural, se tuerce y coge su propia forma.


Llegamos al último tornillo. Ya tenemos nuestras dos Cadiretas.

First things first


Sentada en mi Cadireta me recreo viendo el paisaje del estudio de Marc. Localizo varias piezas de vajilla de Sargadelos, un bote de Cheerios, y un póster antiguo que anuncia un trayecto de Barcelona a Palma de Mallorca en una hora. El sol de invierno entra cálido por los grandes ventanales, Leila descarga las fotos que ha hecho en su portátil, y Marc y Joan comentan cómo han vivido la creación de las Cadiretas.


Veo otro póster que dice “First things first”. Esta frase me la quedo.