Northern Story #4· Maria Vlotides, HERBORISTA

HOJAS DE HIERBA

Fotografía: Mónica R. Goya
Ilustración: Carla Cascales

El uso de plantas como medicinas precede a la historia escrita de la humanidad. Las plantas medicinales han estado del lado de los humanos durante milenios y este parece un buen momento para intentar averiguar más sobre estas plantas que son tan fáciles de cultivar y de encontrar.


La artista y herborista Maria Vlotides y yo nos vemos a las once de la mañana en frente del Chelsea Physic Garden de Londres. Tras haber intercambiado varios emails en los que se podía presentir un gran entusiasmo, compartimos ideas sobre cómo debería ser este nuevo capítulo de Norte


El Jardín

La principal razón por la que vamos al Chelsea Physic Garden es similar a la razón por la que fue fundado en 1673: para formar a aprendices a identificar plantas. Maria sabe que es mejor aprender paso a paso y para asegurarnos de que yo soy capaz de aprender lo básico, decidimos centrarnos solo en tres plantas y sus usos. Decidimos que las plantas elegidas serían la caléndula, el romero y el bálsamo de melisa.

Con el primer café de la mañana descubro que Maria empezó a tener interés por las plantas medicinales en la veintena, cuando sufría una enfermedad de la piel que los médicos no eran capaces de solucionar. Ningún medicamento parecía aliviarle la urticaria y empezó a considerar los remedios caseros de su abuela griega. Maria recuerda como cada vez que decía que le dolía algo su abuela señalaba a una planta en el jardín y le decía, “hazte un té con esto”. Pensó que como la medicina tradicional no la curaba, quizás las plantas podían ayudarla con su problema. Y así fue.



"Siempre he tenido esta conexión entre las cosas que me hacían sentir mejor y las plantas"


Aprendiendo a Identificar Plantas

Cuando nos acercamos a las flores de la caléndula me quedo impresionada con su belleza y la profundidad y riqueza de ese color tan naranja. Maria me explica que el nombre caléndula deriva de la palabra latina ‘calendulae’, que significa a lo largo de los meses, destacando el largo periodo de floración de estas plantas.


Las semillas de la caléndula (Calendula officinalis) tienen forma de letra C y el color de las flores puede ir desde amarillento hasta naranja. Las flores son fáciles de identificar porque están en flor la mayor parte del tiempo. Con sus pétalos vamos a hacer un aceite aromático, especialmente indicado para problemas de la piel, sobre todo eczemas e infecciones fúngicas. Maria mide el aceite para tener una referencia antes de meterlo en el frasco opaco. Tras unos días, el contacto de la caléndula con el aceite lo volverá naranja. Este aceite no se puede utilizar para cocinar.


"Usar lo que está a tu alrededor es un instinto natural"

El romero (Rosmarinus officinalis) es una de esas plantas fáciles de reconocer y con múltiples usos. Mientras arrancamos las ramitas y las metemos en una jarra, esta vez transparente, Maria me cuenta que sus aceites esenciales aromáticos, que son antisépticos y reconfortantes y particularmente indicados para una buena circulación, se pueden usar como lociones para la piel. Yo le pregunto por sus usos en la cocina, y me cuenta que la planta ayuda a hacer la digestión porque rompe la grasa, de ahí que sea tradicionalmente utilizado con carnes con mucha grasa.

 

Para hacer los aceites aromáticos, tanto el de caléndula como el de romero, ponemos unas ramitas de las plantas en una jarra limpia. Apunto en mi libreta que lo mejor es recolectar las plantas al sol de mediodía, para que sea rico en aceites y no tenga ningún resto de agua o del rocío de la mañana.

Una vez metido dentro de la jarra lo cubrimos de aceite de oliva, pero también serviría de girasol. Maria insiste en que las ramitas de la planta estén completamente sumergidas en el aceite, ya que si una parte de la misma queda descubierta se pondrá mohosa. Añade también que si quisiera hacer aceite para masajes es mejor utilizar aceite de almendra o de jojoba. Y una vez hecho esto, cerramos bien el bote. Ahora queda esperar un par de semanas. Lo ideal es tener el bote en un lugar cálido, como el alféizar de una ventana, para que el aceite se impregne de la esencia.


Apunto que no se me puede olvidar tirar las ramas del romero la primera vez que abra la jarra para utilizar el aceite. Maria me comenta que tanto con el aceite de romero como con el de caléndula se puede hacer, tras esas dos semanas, aceite de baño (añadiendo otros aceites esenciales), crema exfoliante para los pies (añadiendo sal gorda o azúcar) o un bálsamo.

La Tarde

Tenemos que hacer una pausa porque necesito un descanso para intentar digerir toda la información. Almorzamos en el café del Chelsea Physic Garden. Hablamos de la importancia que las plantas medicinales tienen en muchas comunidades, especialmente entre mujeres.


"La medicina herbolaria como tradición está muy orientada a las mujeres de muchos modos, está muy relacionado con la cocina, con cuidar de la familia y pasa de madres a hijas y hay una tradición oral de aprender"

Volvemos al jardín para repasar lo que he aprendido. Me sigue sorprendiendo que la misma planta pueda ser remedio para más de un síntoma. Una vez que repasamos lo aprendido Maria se va a casa y quedamos en vernos en un par de días.


El Día Después

Maria y yo nos encontramos de nuevo, esta vez en el Este de Londres, para ver más plantas. Hoy Alfonso nos ayuda con la logística. Llueve y hay docenas de niños jugando en la Granja Urbana de Hackney


Maria es la primera que ve el bálsamo de melisa (Melissa officinalis) y nos reunimos a su alrededor. Me explica que en griego Melissa significa abeja, y efectivamente, cuando están en flor las abejas se arremolinan a su alrededor constantemente. Sin embargo, para tomarlo en té es mejor cogerlo antes de que florezca, por los aceites esenciales que hay en las hojas. Yo creía que era menta y pasé a su lado sin identificarlo, y no iba demasiado desencaminada ya que ambas pertenecen a la misma familia. El bálsamo de melisa es muy fácil de reconocer por el olor a limón. Maria arranca una hoja y me dice que la frote entre mis dedos, el olor a limón es inconfundible. Esta planta es capaz de relajar y calmar, además de ayudar a subir el ánimo, así que es perfecta para un día de estrés.

Al contrario que con la mayoría de las plantas, las hojas de esta planta no se secan bien, así que es una de las pocas infusiones para las que se necesitan hojas frescas. El bálsamo de melisa es nativo del Mediterráneo y aunque no es una planta salvaje, se puede encontrar fácilmente en jardines y parques.


Maria y yo tapamos bien la tetera mientras las hojas están en el agua para evitar que los aceites esenciales que aportan el sabor y el efecto terapéutico se vayan con el vapor de la infusión.


Nos sentamos en un banco y hablamos un rato, disfrutando del delicioso té. Maria está nerviosa porque en un par de horas tendrá que ir a un evento promocional de su último libro, Pharmapoetica. Dice que el té le hará bien y la calmará.

Los resultados

Durante unas horas somos capaces de olvidar que estamos en medio de una ciudad y descubrir nuevas plantas, mezclarlas con aceite…
Al final me llevo a casa la satisfacción de ser capaz de reconocer algunas plantas medicinales y sus usos. También hay algo prácticamente místico en todo el proceso: identificar la planta, observar la naturaleza y sentir su energía, reunir varios pétalos o ramillas y hacer un aceite o un té o lo que se necesite, con tus propias manos.


Hay cientos de plantas diferentes y ser capaz de identificarlas requiere estudio y horas y horas de paseos para aprender a identificarlas. De momento el siguiente paso en mi propósito es hacerme un álbum de plantas propio. Ahora me siento más cerca de mi abuela, que como la de Maria, sabía mucho de plantas medicinales pero no lo consideraba especial porque entonces todas las señoras sabían.