Northern Story #8 · Luis Roldán, LEATHER CRAFTER

CINTURÓN NORTE INSPIRACIÓN OESTE

Fotografía: Noemí Elías

Somos dos cowboys galopando en nuestros caballos.
No, somos Dani y Joan que vamos a recoger a Noe en un Renault que, quizás sí, sea de la época de los westerns.


Hacía tiempo que no coincidíamos con Noe, y cuando nos saludamos nos vemos todos más jóvenes.
Es un domingo por la mañana de este noviembre de verano en Barcelona Y salimos dirección Maresme, deslumbrados por los rayos de sol como si fuéramos domingueros en pleno mes de julio.

Hola Cocuan
Muy cerca de una de las rondas que limitan Mataró por el oeste tiene su tienda-taller Luis Roldán. Le encontramos trabajando, suenan las noticias en la radio.


En su taller todo está hecho por él. "Mi padre era carpintero y me enseñó lo básico". Gracias a "lo básico" ha levantado la tienda, ha hecho los carteles, varios muebles e incluso un pequeño set para hacer fotos de sus productos.



"Mi padre era carpintero y me enseñó lo básico".

Nos movemos entre el almacén y el taller.
Se nota que Luis es ordenado: cada espacio tiene su función y cada cosa tiene su lugar. Nos muestra la estantería llena de rollos de piel y nos habla de las diferencias entre cada una de ellas. Las más aparentes son las que dependen del teñido. En realidad los tradicionales tonos marrones de las pieles se deben a que el teñido se hace con corteza de árbol, pero eso es otra historia.Nos gusta el tono marrón claro, un tono whiskey. Somos 2 cowboys y todo es del color de nuestra bebida.


Finalmente cogemos el rollo de ese color: un cuello de vaquetilla 100% vegetal a plena flor. Esto es un rollo de piel cuyo curtido ha sido un proceso totalmente vegetal, sin químicos. Por eso no tiene ese olor fuerte tan característico de la marroquinería. Y además, tiene la textura, dureza y flexibilidad, que le confiere ser una pieza de la parte de la superficie de la pieza (esto es a plena flor). Lo explica con una mueca rara, la del alumno aplicado aunque lo suyo es más la intuición que la teoría. Y es que Luis es como parece, y todo el rato le resta importancia a lo que hace: "Aprendí buscando información en todas partes. Sí, quizás soy autodidacta". Lo dice como si fuera más fácil aprender solo. Y como si no existieran la habilidad y la perseverancia.

Mesa de trabajo
Nos instalamos en una enorme mesa entre la tienda y el almacén.
Le comentamos a Luis que algunos curiosos miran a través del cristal de la puerta. Le da igual, hoy no es día de vender.


Extendemos el el cuello de vaquetilla. Pasa algo que ocurre continuamente con Luis: habla con una media sonrisa y no sé si realmente se llama cuello de vaquetilla o se lo acaba de inventar. No importa, es lo que es y supongo que así es como él se lo toma.


De acuerdo: empezamos a cortar con el cortacorreas ("el tallatires" dice, otra vez la media sonrisa) y tenemos que cambiar la cuchilla. "Todo el día estoy cambiando cuchillas. La misma cuchilla sirve para 10 cortes como máximo". Sabe de que habla: antes de cortar piel Luis ya empleaba el cúter, ya que de hecho tiene una larga carrera de diseñador gráfico que todavía sigue en paralelo a su trabajo más artesano. "Trabajar con las manos después de largas jornadas con la pantalla es un alivio. Posiblemente la vocación artesana nace como un opuesto de mi otro trabajo".


Habíamos decidido ya que el ancho sería de 3,9 cm y medimos el largo a ojo. Luis nos explica que él trabaja con dos medidas estándar de largo, aunque estos los haremos a medida.

Western
Apartamos una franja de piel que trabajamos aparte. Es la pequeña pieza que, doblada y cosida, debe sostener el cinturón cuando este sale de la hebilla a modo de anillo. Dani le da un acabado un poco curvado por los lados con el cúter, para darle un aire un poco western. Yo opto por algo un poco más recto. Repasamos los bordes con la dremel para cerrar los filamentos de piel y darle un buen acabado. Después vaciamos la piel para que al pasar por dentro de la tira de cinturón se deslice fácilmente. "¿Cómo se llama esta herramienta, Luis?" "Esto... ¿cómo se va a llamar?, es un sacabocados". Vale Luis, deja de medio sonreír o no sabré qué escribir. Y Dani y Noe se ríen abiertamente mientras fuera se va el sol y luego vuelve a salir porque estamos en otoño y en realidad eso es lo que tiene que pasar.


La parte final del cinturón que se va a ver la hacemos en una punta ovalada. El otro final lo cortamos recto y seco y repasamos los bordes con la dremel para evitar roces incómodos, aunque al final esto sea el dobladillo interior de la hebilla. Los detalles.
Después sostenemos la tira de piel con una guía, un soporte de madera hecho por Luis, que deja expuesto el borde de la pieza. Entonces repasamos con cera de abeja ambos laterales del cinturón y pasamos por encima la dremel, para quemar la cera de abeja y fijarla a la piel. Cerrar, reforzar. Luis corrige la posición en la que pasamos la dremel: "menos inclinado", y el tiempo y la fuerza que empleamos: "si sale humo quemamos la piel". Intuición sí, disciplina también. Creo que en realidad no es un proceso complicado, pero hace falta un punto de tensión para no cometer errores.


Un trapo. Luis, me acerca un trapo y un bote de grasa de cavallo.
Vamos a aplicar este nutrido natural a la piel para darle un buen envejecimiento. Un verdadero cowboy no diría que está cansado, pero lo cierto es que la grasa no me parece que sea tan fácil de aplicar pues requiere algo de fuerza. Y sí, estoy cansado y las horas pasan rápido.

Navajo
Es lo que hemos dicho cuando lo hemos visto.
Vamos a hacer una marca que identifique el cinturón Norte, y preparamos la flecha triangular que forma parte del logo de Norte. Y decimos "navajo", porque nos imaginamos cómo va a quedar y parece un icono de los indios navajos, algo muy tribal.
Con un punzón marcamos en la piel las marcas que hemos hecho en el triángulo a cada pocos milímetros. Serán las marcas en las que haremos los agujeros con una tenaza perforadora que tiene un mango de tamaño considerable. Sin embargo el tamaño de los agujeros no nos acaba de convencer y los hacemos un poco más grande con un martillo y una pieza adecuada. Así es mejor. Nos desahogamos con el martillo.
Luego cosemos la cosemos los agujeros que hacen la forma triangular con hilo grueso encerado de 1 mm y con dos agujas cruzándolas alternativamente. Finalmente cerramos con un cosido fuerte y quemando las puntas con un punto de soldado.
Algo nos recuerda anteriores experiencias, y Dani comenta que todos los personajes con los que hemos estado tienen algo en común. Dedidimos que es la paciencia, y también una actitud muy directa.
Noble y recto. El cinturón está acabado.

I'm a poor lonesome...
Marcamos la bolsa en la que irá el cinturón con un sello con que un viejo cowboy que nos observa, gesto áspero.
Hemos terminado la pieza antes de lo que pensábamos. Quizás cada vez somos más hábiles, o al menos me gusta pensarlo así.
Luis propone ir a comer una hamburguesa para cerrar la jornada. Conocemos a Marta, su pareja, y a su hija Nora. Nos hablan de su casa, de cómo un día decidieron alejarse de la multitud de Barcelona y tener una vida más tranquila. El entorno hace el carácter, y al revés también. Me pregunto si Luis era tan tranquilo en su vida anterior.


Después hablamos de niños, de tribus urbanas (ya no hay tantas, sweet old times) y de eso que alguien definió como la crisis de los 40. Y pasa el tiempo.


Y nos despedimos de la familia de Luis; y de Luis que se atusa la barba y nos dice adiós desde su porche mientras dibuja una media sonrisa y suena una canción que seguro que es muy muy antigua.